
¡El sistema se adelantó un año, pero el fin del mundo aún no ha llegado!
El apocalipsis todavía no ha comenzado, pero el sistema se presenta un año antes de lo previsto y transforma por completo la vida cotidiana de Chen Mo. Comer, acariciar al perro o relacionarse con una compañera de clase puede activar recompensas inesperadas. Lo que para él parece una acción normal, para el sistema puede convertirse en una batalla contra un rey zombi de noveno nivel o en la domesticación de un perro cadáver mutado de quinto nivel. Mientras Chen Mo intenta entender las ventanas de información y los puntos de supervivencia que recibe, cada gesto cotidiano le proporciona paquetes, puntos y mejoras de atributos. Incluso cuando no derrota a un enemigo demasiado poderoso, el sistema reconoce su esfuerzo y lo recompensa. Chen Mo vive como una persona común, aunque el sistema interpreta su entorno como un mundo lleno de monstruos y fenómenos extraños. Cuando finalmente llegue el fin del mundo, sus recompensas acumuladas podrían convertirlo en una fuerza extraordinaria.