
Longevidad e inmortalidad: cultivar con calma es mejor que buscar el Dao
Han Yang posee unas raíces espirituales deficientes y recursos escasos, por lo que superar la etapa de Refinamiento de Qi parece imposible durante toda su vida. Tras conocer a un benefactor, entrar en Danyang y orientar su corazón hacia el camino de la inmortalidad, su situación empeora: su protector muere, pierde su respaldo y es expulsado de la puerta interna. Todo cambia cuando planta un campo espiritual y aparece un sistema. Después de ser atacado mientras compraba semillas de arroz espiritual, Han Yang aprende de sus errores y adopta un método de cultivo estable y prudente. Mientras otros cultivadores buscan oportunidades en reinos secretos y arriesgan la vida por elixires de Establecimiento de la Fundación, él prefiere trabajar la tierra y avanzar paso a paso. Incluso cuando los demonios invaden, su patio resulta imposible de atravesar. Han Yang no persigue aventuras ni gloria: cultiva con paciencia, evita los riesgos innecesarios y construye su propio camino hacia la longevidad.