
Qing Shan
En la noche de Luo City, los cascos de un caballo repican sobre el pavimento de piedra azul mientras un joven avanza bajo el cielo oscuro. Su imagen parece salida de la narración de un cuentacuentos: llega desde una cascada entre nubes, se dirige hacia los ríos y lagos y camina rumbo a las montañas verdes, contemplando cómo el sol se oculta por el oeste. Ante la pregunta de quién es el huésped que nunca regresa de ese mundo de ríos y lagos, su respuesta es sencilla: la brisa, la luna brillante y él mismo. Qing Shan se presenta como una historia de viaje y contemplación, envuelta en una atmósfera poética y abierta. El relato invita a seguir el paso del caballo y del joven mientras el camino se despliega poco a poco. Puede ser una historia larga; por ahora, basta con escucharla con calma.